6 de agosto de 2008

Justicia?

De los 296 presos monitoreados con pulseras o tobilleras electrónicas, podemos destacar: condenados por violación, por promoción de prostitución de menores de edad, por homicidio y por torturas seguidas de muerte. La polémica surgió a partir de la decisión del juez Nicolás Schiavo, quien en febrero de 2007 le otorgó a Ángel Fernández (presunto autor del cuádruple crimen de Campana) una tobillera electrónica.
Están favoreciendo a violadores y asesinos, que se burlan de estos controles y salen a delinquir como si estuviesen en libertad. Si la pulsera o tobillera está pensada para un perfil criminal particular, es decir no se aconseja en violentos o reincidentes, ¿puede ser otorgada a personas, como las nombradas anteriormente, que violan, matan y torturan a los ciudadanos? ¿Quién cuida de la gente de bien, si a los delincuentes los cuida la justicia?

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